EL NIÑO DESAPARECIDO | SERVANDO CLEMENS

EL NIÑO DESAPARECIDO

Por Servando Clemens

(México)

Su nombre era Esdras y parecía que se lo había tragado la tierra. Los papás dijeron que el niño se había ido al cielo; sin embargo, nunca pudieron explicar lo que pasó en aquella granja y las autoridades no encontraron el cuerpo.

Se buscó por todos lados y no hubo una sola pista.

—No tenemos vecinos a varios kilómetros a la redonda —le dijo el papá al comisario—, estamos en medio de la nada. Por aquí pasa un camión de carga cada quince días. Tiene que creerme lo que le digo, Esdras se fue al cielo.

—¿Usted lo mató y luego lo enterró?

—¿Qué dice? ¡Es mi hijo! ¡Mi único hijo!

—Entonces, ¿el niño murió por causas naturales?

—A mi hijo se lo llevaron los de arriba, se lo repito.

—Encuentrenlo con aviones, por favor —rogó la madre—. Traigan a mi hijo de regreso.

—Señora, tenemos cinco horas buscando al chico con los sabuesos y no hallamos nada —dijo el comisario—. Tenemos que ser pacientes.

—Están buscando en los lugares equivocados, ya le dije.

La policía pensó que los padres podían ser culpables, pero no se demostró nada por más indagaciones que se efectuaron. Y también dudaron de la existencia de ese infante.

No encontraron datos en el registro civil y los papás eran analfabetas. Tampoco existían fotos de Esdras. Después de una semana, la policía cerró el caso; no obstante, el comisario estaba obsesionado con dicha desaparición, pues la madre le había enseñado unos dibujos hechos por Esdras.

—¿Su hijo leía libros o historietas, señora?

—No tenemos nada de eso en casa, comisario. Nosotros sólo nos dedicamos a trabajar.

—En este dibujo, se observa claramente un platillo volador que está abduciendo a un hombre.

—No comprendo.

—¿Nunca escuchó sobre naves espaciales?

—¿Qué?

—Estaba pensando en locuras.

—¿Qué pensaba usted?

—Olvídelo.

—¿Se habrá ido con Dios, oficial?

El comisario resopló.

—Seguramente sí —lo dijo para que los padres se sintieran bien.

Al cabo de un tiempo, el comisario regresó y miró a un niño jugando con la rueda de una carreta. “Era el niño que desapareció hace dos meses o me estoy volviendo loco”, pensó el comisario.

—Hola —saludó el niño—. Por fin llega alguien.

—¿Tú eres Esdras?

—Sí, señor. Al menos así me llaman.

—¡Qué sorpresa! ¿Dónde estuviste?

—Allá arriba. —El niño señaló el cielo—. Unos individuos me llevaron en un carro lleno de luces y me mostraron las estrellas y los planetas.

—¿Y tus papás?

—A esos señores se los llevaron al cielo los mismos individuos, anoche.

El comisario se quitó el sombrero. Le pareció que el niño actuaba raro.

—¿Y qué te dijeron esos tipos del carro luminoso?

—No les entendía nada. Ellos hacían señas.

—¿Y qué hiciste durante tanto tiempo, allá arriba?

—Apenas estuve unos minutos en el espacio y acabo de llegar.

—Hijo, me tendrás que acompañar a la ciudad. Vamos, sube a la patrulla.

—Lo que usted diga. Me moría por irme de este lugar.

—Ojalá que regresen tus padres pronto.—Yo espero que ya no los traigan de vuelta.

—¿Por qué dices eso?

—Esos señores de la granja me robaron de mi casa cuando yo era muy chiquito, y ellos pensaron que los iba a querer como si fueran mis verdaderos padres, y también creyeron que olvidaría a mis papás.

El comisario puso en marcha la patrulla.

—Abróchate bien el cinturón, tenemos mucho de qué hablar en la estación. Veremos si nos creen la historia.

Abducidos en la nada

Microrrelato para el Reto CREATIVARTE #5 : Viajes espaciales

Enero, 2021

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