Capítulo: Vestigio de Antiguas Órdenes (La Zubstancia)

Capítulo 7

 

Vestigios de las Antiguas Órdenes

 

>Base Uruk ~ Desierto de Irak

 Un gran helicóptero sobrevolaba el área de lo que representaba el territorio en donde se hallaba las grandes ruinas de la construcción del palacio imperial del antiguo  Uruk el cual era un gran ziggurat, sus grandes bloques de piedra expresaban que en sus tiempos de apogeo representó un monumental palacio en donde los altos rangos sacerdotales y de gobierno se reunían. Generalmente era una zona desértica y desolada, en donde las tormentas de arena azotaban en muchos momentos del día, llegando a sepultar aún más las grandes estructuras de lo que en el pasado, había representado el centro de una gran metrópolis.

El zigurat de Ur era conocido como el E.temennigur ( “la casa cuya fundación crea el terror”) y fue construido por Ur-Nammu (2112-2095 aC) quien fue en su tiempo un gran general sumerio que fundó la IIII dinastía de Ur,  tal atributo se le había otorgado dado a los rituales que en aquellos tiempos se llegaban a realizar en manos de los antiguos “dioses”  que se les rendía culto. Los cuales en voces de los  altos rangos sacerdotales que resguardaban el lugar, estos individuos necesitaban de sacrificios humanos para regir una paz perpetua en la zona y para conferir triunfos en las cruzadas de conquista que mandaban a otros sitios de medio oriente. Originalmente tenía tres etapas. Sin embargo, sólo el más bajo está razonablemente bien conservados. Mide unos 64 x 46 metros en la base y estaba a unos 15 metros de altura. De los otros dos, tenemos sólo el contorno de la base de la segunda etapa y el núcleo de la tercera erosionado. Aunque en estos tiempos tal templo había sido reformado y tras los cambios climáticos, este se había vuelto a cubrir de una gruesa capa de arena, lo cual le otorgaba su forma irregularmente piramidal, pero evidenciando sus grandes escalones hacia la entrada principal.

Uruk-620x300

 

Cuando por fin el helicóptero había aterrizado con éxito, el equipo de Zuri Petriotska bajó e hicieron guardia en todo el alrededor de la gran construcción, ya que ellos estaban por contactarse con uno de los Antiguos, el cual les entregaría un artefacto especial para seguir las operaciones que se desarrollarían con él control de las tablillas ISRAM que habían quitado al equipo de investigadores Europeos.

El área era muy inestable, por una inexplicable razón, el lugar se hallaba con una gran tormenta de arena que dificultaba en gran manera desplazarse por el lugar.

Zuri empezaba a escalar los grandes bloques de piedra tallada, para llegar a la entrada del gran recinto ancestral.

La entrada hacia tal lugar era sumamente grande y denotaba que no era específicamente para humanos, si no que era la entrada para los dioses que en algún tiempo muy lejano a nuestra época, habían gobernado y regido a los pobladores de esa región de crecimiento cultural de la Mesopotamia, estos les habían enseñado a labrar la tierra, a someter a animales a la ganadería y a hacer construcciones de grandes proporciones, aunque esto ultimó concluyó con ayuda tecnológica de estos antiguos “dioses”.

Dos jóvenes soldados de Arcktech acompañaba a Petriotska durante el recorrido y este también miraba con asombro cada una de las inscripciones que se observaban en los muros de aquel gigantesco edificio mesopotámico. Luego de 10 minutos ellos lograron encontrar la gran sala imperial, en donde en el centro se hallaba una silla enorme  de mármol con incrustaciones de metales extraños, a los alrededores del gran recinto se veían grandes pilares de piedra que sostenían el gran techo, algunas grandes telas de un color zafiro empolvados con símbolos acadios pendían de los pilares y en la silla ocupándolo se llegaba a encontrar un gran sujeto con una túnica de color rojo carmesí, el cual levantó la mirada cuando llegó a sentir que tenía visita.

─ Ya era hora de que llegaran.

Les dijo el ser con una voz profunda que provocaba un eco en todo el área, este  los miraba con una expresión fría y seca. Su gran cuerpo se miraba demacrado y una gran cavidad craneal era ocultada por su capucha carmesí. Cientos de arrugas delimitaban su cara.

─  Disculpe la tardanza su excelencia, pero como sabrá venimos desde muy lejos para encontrarle y pues el  localizar estas ruinas siempre llega a ser complicado por la presencia de tormentas de arena que ocultan todo lo que se encuentra a su paso.

Explicó Zuri hacia el Antiguo, mientras se acercaba lentamente hacia su dirección, caminando torpemente y arrastrando uno de sus pies. Este se agacho un poco al ingeniero y habló;

─ No son necesarias tantas explicaciones pequeño peón… ─  replicó el antiguo con sosiego dirigiéndoles la mirada a los tres individuos ─  Entonces según lo que he escuchado … ustedes los humanos ya han encontrado las antiguas tablillas de IZENATH.  ¿No es cierto? …

Comentó el antiguo, mientras miraba a los tres con una cara muy tétrica y desequilibrada. Uno de los militares, llegaba a portar su arma con cierto nerviosismo, Zuri lo observaba y le indicaba que se tranquilizara.

─ Exactamente su excelencia, así que sin más que decir, tengo que pedirle que me entregue el encargo que nos comunicó  Asófeles que viniese a traer hasta aquí. Se me indicó que es un artefacto muy peligroso.

─ Muy bien joven, creo que ya aprendió a ser directo con las cosas.  Y efectivamente, tal objeto es de un poder muy destructivo y a la vez constructivo. Todo depende de la forma en que sea empleada.

Mencionó el antiguo mientras este caminaba devuelta a su aposento y  sacaba un cofre color plateado lleno de simbología por debajo de la silla imperial en donde estaba sentado. Tal cofre tenía las medidas de 2.5 x 1 x 1 m.

─ Aquí tienes humano, trata con cuidado tal cofre dado a que si haces un movimiento en falso, este te podría hacer mucho daño.

─ Entendido mi excelencia Hokanos.

Reverenció Zuri, en lo que el soldado se acercaba a jalar el cofre, el cual resultó considerablemente pesado y tuvieron que llevarlo agarrado de los dos extremos en donde tenía protuberancias para su manejo.

─  Una última cosa humano, ¿Acaso no has traído nada para mí?

Preguntó con evidencia el antiguo en lo que este agarraba con sus largas manos al hombro del ingeniero, a lo que Zuri le dirigió la mirada con una sonrisa sardónica.

─  ¿Nunca se olvidan de la comida verdad? bueno pues tome.

Respondió en lo que este sacó dos bolsas herméticas de su mochila, las cuales contenían corazones humanos.

─ Mmmm… ¡Delicioso! ¡Delicioso! es tan difícil conseguir corazones en esta zona… recuerdo cuando esto era una gran metrópolis, el alimento nunca faltaba

Expresó con nostalgia el antiguo, mientras los dos integrantes de la Arcktech se alejaban y salían del recinto.

─ ¿En verdad usted cree que este cofre extraño nos servirá en alguna manera a la corporación señor Petriotska? ─ preguntó uno de los soldados que iba a lado del copiloto a bordo del helicóptero.

─ Claro que sí amigo. Este cofre extraño es antiquísimo y servía en las guerras de la antigüedad. Lo más seguro, es que entre sus tantas funciones, se halle alguna para trabajar en las tablillas de Israel.

Los dos soldados se miraron entre sí y soltaron una pequeña sonrisa de satisfacción. Por otro lado, Zuri miraba con cierto enigma a tal artefacto, que como el bien sabía, en tiempos remotos había sido custodiada por los Templarios, fieras y sangrientas guerras se libraron para hacerse de su poder y el haber terminado a manos de un degenerado Antiguo, dada mucho a especular sobre los verdaderos fines en que se había utilizado el temible arma que en su momento se le había llamado “Arca de la Alianza”.

La última pieza para que empezara el preámbulo de los actos en la gran obra geo-existencial del exterminio de la humanidad estaban casi completos y aunque estos no tuviesen una conciencia muy plena sobre lo que estaban realizando,  los integrantes de la corporación seguían las ordenes sin importar lo que fuese, dado que para eso trabajaban en la Arcktech para buscar el equilibrio de un mejor mundo y para exterminar plagas de organismos que pusieran en riesgo la sustentabilidad del ecosistema y que plaga más dañina podría haber en el globo terráqueo que no fuera la mera existencia del ser humano.

Por milenios los entes  denominados Antiguos, habían mediado el rastro ecológico que los seres humanos llegaban a dejar, tales como los avances de sus construcciones, la sobrepoblación y la explotación de recursos y la conquista de tierras. Pero cuando los factores de población se llegaban a descontrolar estos llegaban a interceder y con su tecnología tan sofisticada perteneciente a otras épocas llegaban a soltar endósporas de microorganismos patógenos para infectar a la población que se comportaba como dañina u hostil hacia las demás comunidades. Se podría decir que más que ser unos controladores de los parámetros de la población, ellos simplemente disfrutaban de ver como poblaciones enteras llegaban a desaparecer ante la presencia de un agente biológico extraño en el ambiente que sus anticuerpos no llegasen a combatir y reconocer.

En general, disfrutaban del sufrimiento de los humanos y de alguna manera estos llegaban a alimentarse del sufrimiento y dolor que estos emanaban, que  con el transcurso de los milenios se habían adaptado a consumir las vibras negativas que liberaban  los seres humanos y siendo estos los seres vivos más evolucionados mentalmente, siempre era muy satisfactorio obtener gran cantidad de energía de la psiquis de los organismos sufriendo y con el paso del tiempo se extasiaban con el gran poder que llegaban a conseguir con alimentarse de esas energías, por lo que llegaron a utilizar métodos como la guerra y las pestes masivas para conseguir un mejor alimento en grandes cantidades exponencialmente, dado que su mejor aperitivo era el Terror Puro que conseguían los humanos al estar expuestos a tales estímulos y condiciones tan hostiles.

Es claro que los Antiguos no eran los únicos seres ancestrales, pues del otro bando llegaban a existir los miembros de Ordenes de Luz, llamados los Trascendentales o simplemente los Iluminados quienes siempre buscaron estabilizar el bienestar humano y llevarlos a seguir evolucionando tanto mental y físicamente. Por lo que estos crearon pequeños centros de filosofía y esoterismo enfocados a la gnosis en donde se le instruía a los humanos a como hallar la iluminación y el desarrollo de sus potenciales psíquicos, muchos de los Transcendentales habían llegado a ser grandes maestros dentro del Orbe y aunque estos fuesen entes igualmente milenarios siempre mantenían un margen ante sus apariciones con la humanidad, por lo que en cada determinado tiempo escogían a determinados humanos para transmitirles sus conocimientos para expandirlos con sus semejantes y si llegaban a aprender bien, estos también se convertían en Maestros Ascendidos los cuales tenían la capacidad de crear su propio sistema teológico.

        Aunque para desprestigiar a estos, los Antiguos habían creado gran cantidad de sectas y ordenes secretas  dentro de las comunidades  humanas en donde se les enseñó a adorar a deidades que les prometían un paraíso ideal, algunos de estos sistemas religiosos fueron copias descaradas de las idealizadas por los Maestros Ascendidos, por lo que fue ahí donde se creó un gran debate de desinformación ante el sentido espiritual humano, llegando a degenerar a gran escala la Fe en los seguidores de estas aunque es claro también que dentro de las Ordenes Secretas se les llegaba a enseñar habilidades ocultas dentro de las Potencias de la Materia lo cual les apoyaba a poder manipular las Fuerzas de la Naturaleza al igual que algunos de los estudiantes egresados de las grandes Academias de las Ordenes Trascendentales.

Por lo que dentro del paso del tiempo en la evolución de la civilización, siempre existió una pequeña Guerra Secreta Ancestral dentro del gran Tablero Geómetra Existencial que representaba el planeta Tierra.

Es claro indicar que esta no sería la primera vez que los Antiguos caminaban a la par con los Trascendentales  pues desde tiempos inmemorables desde antes de la creación de la actual humanidad, estos siempre habían llegado a tener combates dentro de sus territorios y dentro de cada una de las civilizaciones en donde prosiguieron el juego. Pues para tales entes, el tiempo no los dañaba en ningún sentido pues estos habían logrado ascender en lo máximo de los niveles de conocimiento espiritual, por lo que estos sobrevivían por leyes diferentes a las que los mortales seres humanos.

Con el paso del tiempo, desde que los humanos llegaron a aparecer en la escena evolutiva, los Antiguos y Trascendentales fueron denominados por distintos nombres, tales como Ángeles y Demonios o  denominados en conjunto como Dioses, aunque cada uno de estos llegaban a profesar un distinto grado de enseñanza unos encaminados a la degeneración de la mente y otros a la trascendencia de su conciencia. Unos movidos por las Fuerzas del Espíritu y los otros por las Fuerzas de la Materia.

Es por ello que los Antiguos se movían en las sombras de las comunidades humanas, dado a que estos estaban en GUERRA y si actuaban con descaro en plena luz del día, tarde o temprano los miembros de los Trascendentales se darían cuenta de sus movimientos y de igual manera buscarían la manera de contraatacarlos.

Los Antiguos eran considerados como meros Parásitos que se alimentaban de las vibras negativas de los seres vivos (especialmente humanos) y es por ello que su máxima arma para destruir y degenerar grandes comunidades habían sido los microorganismos, agentes denominados por nuestra Era como Bacterias y Virus, estos a la vez reconocidos por nuestros organismos como Demonios y Diablos. Todo llegaba a encajar dentro de su modelo geo-existencial, en donde su principio hermético absoluto era el que se hallaba para determinar el Plano de Correspondencia que dictaba:

 “Tal como es arriba es abajo, tal como es adentro es afuera.”

Para este punto, era evidente que los Antiguos habían empezado a mover sus piezas dentro del TABLERO y dentro de poco, sus ancestrales contrincantes se darían cuenta y entrarían en el Juego. Irremediablemente los peones directos llegaban a ser los humanos, quienes por un lado llegaban a ser manipulados para su exterminio y por el otro eran dirigidos hacia su evolución y supervivencia. ¿Quiénes saldrían beneficiados dentro de esta división de bandos? creo que la respuesta sería obvia, pero la protección que los Antiguos daban a sus peones eran muy limitadas pero también letales,  pues dentro de las líneas de Caballeros estos siempre tenían habilidades enseñadas por sus maestros. …

Las consecuencias que desencadenarían el movimiento del Alfil dentro de las líneas de las poblaciones humanas sería devastadora y a partir de que los investigadores habían hallado las “Tablillas de Izenath” dentro del Mar Muerto, estos habían puesto a disposición de los Antiguos una de sus piezas perdidas que completaban el repertorio de comodines y artículos de apoyo para empezar a nivelar las poblaciones humanas y con ello también… conseguir alimento, mucho alimento psíquico.

> El escuadrón del ingeniero biotecnólogo  Zuri Petriotska había dejado la base olvidada de Uruk y se dirigía hacia el Mar Mediterráneo en donde un Buque de la Arcktech, los esperaba para transportar todas las tablillas y el Cofre aportado por el Antiguo Hokanos, hacia su destino el cual sería las instalaciones de Genética Avanzada que se encontraba en la Base-001 establecido dentro de los territorios más profundos de la Antártida.

Solo era cuestión de semanas o días para que los ingredientes de terror, llegasen a ser expuestos a la actual Civilización…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s