¿Aquel era yo?

¿Aquel era yo?

Ajedsus

 

Era una noche estrellada sobre aquella metrópolis llamada Argotch. Sus grandes rascacielos llegaban a rasgar las nubes y miles de luces en su complejo urbano le daban un aspecto sumamente moderno y lumínico. Este estaba plagado de turistas de todas partes del mundo y en cada plaza comercial te encontrabas con cientos de charlas habladas en decenas de idiomas, risas de todo tipo de tonos, comidas de variados sabores  y pieles de distintos colores se apreciaban en cada lugar que se caminara. Automóviles de suspensión aérea surcaban por los aires y algunos atravesaban anuncios holográficos que se movían a las alturas,  un ambiente templado se respiraba en todo el área y una luna llena adornaba el manto nocturno.  Sin duda  representaba un conglomerado altamente urbanizado en todo el Orbe y el único en su tipo.

De pronto unas grandes explosiones se escucharon al norte de la ciudad. Se observaba como fumarolas de gases y  humo salían despedidas de un gran edificio que tenía  como gran logotipo el de la empresa de Medios de Comunicación Sutcom , en la punta del complejo se desplomaron unas antenas y cayeron hacia al pavimento levantando gran cantidad de polvo y destruyendo algunos autos. La gente corría despavorida ante tal peligro.

Un chico de cabello largo, y con chaqueta y pantalón de mezclilla azul  salió corriendo por las inmediaciones de aquel lugar, este huía de algo y se miraba asustado, mirando hacia atrás por si alguien lo trataba de atrapar. ¿Había hecho algo? ¿De que escapaba? Se podrían preguntar ustedes. Tal vez nadie lo podría saber. Hasta que…

El chico entró a un callejón baldío a unas dos calles más debajo de donde había sido la explosión en aquel edificio. Este se miraba agitado, estaba agachado y se agarraba las rodillas, tratando de componer la compostura y recuperar un poco el aliento. En su chaqueta se miraba un gran agujero que le rasgaba la mitad del brazo izquierdo y este empezaba a sangrar en gran manera. Al ver aquello, él chico jaló la camisa gris que traía consigo y rompió un pedazo, con la cual utilizó para hacer un torniquete rudimentario en su brazo, para tratar así de detener aquella hemorragia. Pero cuando apenas terminaba de apretar el trozo de tela, un extraño viento empezó a correr por aquel espacio entre pequeños edificios comerciales. Y un extraño torbellino de basura se fue levantando de forma sobrenatural hasta alcanzar las alturas y tapar la iluminación de un faro que se hallaba iluminando parte del callejón. El chico volteó a ver y chasqueo los dientes, soltando de sus labios un crudo “Maldición…”

Entre ese torbellino de papel periódico, envolturas de frituras y empaques de diferentes productos, lo que parecía las sombras de un poste de luz y dos escaleras que se miraban en cada edificio, se fueron transfigurando hasta cambiar de forma, sus oscuras franjas se fueron alzando sobre el suelo y empezaron a cobrar forma, hasta que tres grandes sombras cobraron la apariencia de tres humanoides oscuros como la espectral noche y con dos ojos luminosos en forma de estrellas silentes. Estos seres de oscuridad total empezaron a caminar en dirección al chico, y el joven había volteado a ver  la salida del callejón, pero este se miraba bloqueado por los torbellinos de basura, este intentó saltar a través de ellas pero no pudo, un inusual campo magnético cubría tal barrera, tal como un escudo. El joven se miraba desesperado, su mirada se observaba llena de terror y una furia incontenible.

  • ¡Malditos! ¿Otra vez ustedes? ¿Acaso no pueden morir? ¿Por qué siguen encontrándome?

Exclamó el chico manteniendo una postura a la defensiva ante esos tres engendros que se posaban frente a él tal como marionetas macabras oscuras. Estos se mantuvieron por un momento estáticos hasta que uno de los seres se acercó hacia él, dejando a sus dos compañeros atrás, y contestó  con voz fría y vacía;

  • Siempre hallaremos la forma de hallarte pequeño. Haz roto los tabúes espacio-temporales….

El joven se miró consternado, hasta que colocó sus manos extendidas a los lados apuntando hacia el suelo. En un instante, de las palmas de estas, comenzó a salir una llamarada de energía azul que fue creciendo poco a poco, hasta que se convirtieron en dos esferas azules iridiscentes. Luego de ello, el movió sus manos y lanzó las bolas de energía hacia donde se hallaban los tres sujetos oscuros, estos al observar aquello, desaparecieron del lugar y un choque energético chocó contra la barrera de enfrente, formando un agujero en su estructura, al ver aquello, el chico empezó a correr hacia tal abertura, pues al otro lado se hallaba la salida hacia las calles traseras. Pocos metros llegó a avanzar hasta que cientos de tentáculos de oscuridad salieran del suelo y se incrustaran en todo su cuerpo. Una pequeño trozo de trapo salió disparado hacia las alturas, hasta tapar la luna llena y soltar gotas de sangre.

 

Jorge despertó agitado en medio de la madrugada, el puntero del reloj marcaba las 3:04 AM. Se levantó de su cama y se sentó a un lado cerca del escritorio. Él prendió la luz de su mesa de trabajo y sacó un cuadernillo color rojo de un cajón. Y empezó a escribir de forma apresurada, tal como si las palabras se le escaparan de la mente y sus manos trémulas comenzaron a danzar en el papel.

 

  {5 de marzo del 2017. Edificio central de Argotch. Ha vuelto a suceder. No he podido completar el trabajo. Poco me faltó para destruir la mesa de control de operaciones de los INFORMANTES. Las fuerzas oscuras volvieron a atacar. Los hombres sombra vinieron hacia mí. En callejón oscuro me atraparon. Añicos hicieron de mi existencia. He muerto.}

Tras escribir aquello. El chico se sintió más cómodo y volvió a recuperar la compostura. Este se levantó de su escritorio y bajo hacia la sala de su hogar a tomar un poco de agua de su refrigerador. La libreta en donde había escrito, quedo abierta en su mesa y una tenue corriente de aire entro en su habitación, cosa que hizo que las páginas en aquel cuaderno se movieran una tras otra, mostrando el contenido de esta, dentro de esta se observaban cientos de apuntes de sus viajes astrales, sus decenas de sueños fallidos en donde ahora caía en trampas oníricas creadas tal vez por su subconsciente.

Jorge era un chico de 23 años, tenía cabello negro corto y usualmente vestía con camisas de mangas largas y pantalón de mezclilla negro. Se había mudado apenas un año a un departamento en la gran ciudad de Tuxtla Gutiérrez y pues una oferta de trabajo le había hecho salir de su natal San Cristóbal. Él trabajaba para un periódico matutino de alta distribución en aquella ciudad y dentro de sus hobbies se hallaba algo más allá de lo normal. Le encantaba manipular sus sueños a voluntad.

Al día siguiente, se levantó con un pequeño moretón en su brazo izquierdo. A él no le importó mucho tal cosa, sabía el vago origen de aquel golpe y le agradaba la idea de ver que fuera un simple moretón y no lo que en realidad había sido.

Después de desayunar se retiró de su departamento para ir a su trabajo matutino,  cosas que abarcaban desde corregir estilos de artículos informativos, componer anuncios en Photoshop y hasta hacer una que otra visita a algún lugar con un espectáculo social que requería toma de fotos y entrevistas. Ya tenía como dos años que no le apasionaba mucho aquel trabajo, simplemente había caído en la costumbre y la única vía de salida que encontraba era el entrar en aquellos pasajes lucidos que le otorgaba el recorrido en aquellos sueños.

Él desde pequeño había descubierto que recordaba sus sueños con total claridad y hasta le quitaba la atención en el transcurso del día, pues las imágenes de aquellos viajes flotaban en su memoria a cada instante. Al llegar a dormir, descubría que podía hacer lo que quisiera en sus sueños, desde conseguir todos los juguetes que deseaba, comer lo que quisiese y hasta ligarse a la más guapa del salón. Cuanto más fue creciendo, sus aspiraciones fueron elevándose y dentro de sus aventuras abarcaban de ser un gran superhéroe potenciales elevadas, ser un reconocido actor y hasta tener tanto sexo que quisiese con la chica que le gustaba en su colegio. Esos eran sus placeres ocultos y culposos, y aunque viviera una doble vida, él sabía que la primera era la original y que la segunda una simple vista paralela.

Pero dentro de esos desvaríos mentales, trastornos en sus sueños empezaron a suscitarse. Pues cuando caía en pesadillas, él descubría que lo que soñaba llegaba a rasgar a la realidad, tomando escenas macabras y bizarras, donde su vida llegaba a surcar el terror absoluto y peligro de muerte. Cuando despertaba, podía notar que alguna parte de su cuerpo se hallaba moreteada y hasta que rasguños y marcas  se distribuían en su cuerpo, tal como estigmas de aquellos malos pesares.

Dentro de sus pesadillas pudo encontrar un patrón que siempre llegaba a distorsionar su realidad astral. Pues cuando este más manipulaba aquellas travesías astrales, él nivel de tensión en aquellas pesadillas se volvían más fuertes. Y dentro de esas malas vivencias, se encontraban los INFORMADORES. Estos para él se trataban de seres de altas esferas de conciencia, quienes enviaban información a un alto rango de Sephiroth, quienes enviaban a estos denominados rigentes de los sueños que eran los seres oscuros o simples Hombres sombras. Estos en la mayor parte de las ocasiones, transfiguraban los sueños en aterradoras escenas salidas del averno cósmico, tal como era el grado de disfunción extrasensorial en el mundo astral, este era el castigo que caía como entraña del infierno de Dante hacia el onironauta.

 

Jorge había llegado del trabajo y se fue a bañar. Tras eso tomó una cena que era un poco de café descafeinado y unas conchas de la panadería de un centro comercial de su preferencia. Al terminar su bocadillo nocturno, empezó a meditar un poco y preparó su mente para una  travesía más. Él debía destruir el flujo matriz de los Informantes y con ello alcanzar la paz mental, lo cual lo llevaría a una vida astral sin pesadillas.

Se fue a dormir y poco a poco inició su ritual de abrir y cerrar los ojos, hasta que sus parpados se volvieron pesados como un borrador de pizarrón y lo llevaron a un sueño total, quedando durmiendo plácidamente.

Fue ahí cuando el mismo  chico con larga cabellera apareció en medio de un gran campo de cultivo.  Él se sintió extrañado al hallarse en tal lugar, así que empezó a caminar, atravesando los maizales poco a poco, hasta hallarse en un campo abierto, mostrando un  cielo nocturno despejado. En un instante unas luces aparecieron del cielo, estas hicieron que el joven cubriera sus ojos ante tal luz cegadora. Luego de unos segundos la luz se volvió más tenue, cosa que hizo que el joven intentara divisar al objeto que le iluminaba desde las alturas. Al observar el cielo, pudo ver como tres esferas de luz surcaban a unos 100 metros de altura, moviéndose de aquí para allá, tal como tres ovnis lumínicos de esos que crean los Crop Circles.  El chico siguió viendo aquel fenómeno y mientras más miraba, este pudo sentir una pequeña atracción que nacía dentro de él al observar tal movimiento oscilatorio de aquellas esferas, tal como si intentaran hipnotizarlo.

El chico movió su cabeza, tratando de recobrar la compostura y observo los pastizales que cubrían el campo. Sobre el pasto, podía notar los reflejos de aquellas luces, hasta que un choque de frío empezó a cubrir  a aquel lugar. El joven comenzó a sacar bocanadas de vapor frío de su boca y se abrazó a si mismo para recobrar un poco de calor. Al subir la mirada, pudo notar que cinco sujetos con trajes oscuros se hallaban a una distancia de cinco metros de distancia de él. Los seres tenían una cabeza gris grande y enormes ojos negros que brillaban un poco, una pequeña boca se miraba en ellos. Estos observaban fijamente a Jorge y el joven empezaba a ponerse tensó, estos seres tenían apariencia de alienígenas y tal como los que le asustaban cuando iba en la primaria. El joven entró en crisis y empezó a saltar desesperado, hasta que pudo flotar sobre aquel campo, llegando  a volar y saliendo disparado de  aquel lugar inquietante. Al volar sobre aquellos lugares, él pudo divisar algunos cerros grandes y cientos de árboles en el suelo, algunas granjas y ganado. Pero lo que le empezaba a inquietar era que las tres extrañas esferas de luz, habían empezado a seguirlo, tratando de alcanzarle en su vuelo de escape. El joven sintió mucha agitación en su corazón y con todo el poder de su mente empezó a decir dentro de sí “Despierta…despierta… ¡Despierta maldita sea!…”. Un gran golpe energético hizo que este fuera jalado de donde se hallaba y lo lanzó a una alcoba, donde dentro de esta, pudo terminar acostado en una cama y esa era la suya.

El joven despertó de súbito y se encontró en su departamento. Unas gotas de sudor frío caían de su frente y unas ojeras se delimitaban en su cara. El pensó en moverse, pero en ese momento, ninguna parte de su cuerpo pudo moverse. Quiso levantar sus pies de la cama y estos no lo hicieron. Intento mover sus brazos y nada de ello surtió efecto. El joven se halló sumido en una parálisis del sueño.

El joven se sintió preso de sus funciones esqueleto motoras. Pero trato de mantener la calma, él ahora se hallaba a salvo en su departamento y nada de lo que surcaba en su oscuro mundo astral lo atraparía allí.

Pero poca fue su tranquilidad, pues un frío espectral comenzó a dominar el ambiente de su cuarto. El joven empezó nuevamente a soltar bocanadas de vapor frío de su boca y todo su cuerpo se heló por completo. Pronto las sombras que formaban unas ramas de unos árboles que se hallaban a las afueras de su departamento, se empezaron a transfigurar, las sombra de su ropero lo hizo de igual manera, hasta que unas siluetas negras se levantaron del suelo del departamento. Tres entes oscuros se acercaron poco a poco a cada lado de la cama del joven Jorge y pudieron ver al chico que intentaba tratar de decir algo y deseaba mover alguna parte de su helado cuerpo. Los tres seres, miraron fijamente al chico, hasta que una sonrisa luminosa se delimito en su cara, cosa que en segundos los tres le dirigieron la palabra diciendo con una voz profunda y espectral; “Te hemos encontrado pequeño, ahora nunca más podrás escapar…”.

 

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Relato para el reto de Deus Ex Machina, enmarcado en Onironauta. 😀

 

 

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2 comentarios sobre “¿Aquel era yo?

  1. “Sus grandes rascacielos llegaban a rasgar los cielos”, esto es redundancia, hay varias otras así. Recuerda el concepto de redundancia: “Empleo de palabras innecesarias para expresar una idea o concepto por estar ya expresado con otras palabras o por sobreentenderse sin ellas. Repetición de sonidos, palabras, construcciones, etc., para expresar una idea o concepto que ya se ha manifestado con otras unidades semejantes”. ¿No estás poniendo guión largo =_=? Fue interesante lo de comparar el viaje astral con el sueño lúcido, no sé si serán lo mismo pero me ha motivado a ir a investigar si es así :/

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    1. Te entiendo con esa corrección, obviamente fue una rebundancia, rozando a pleonasmo, tal vez la idea estaba bien, pero no correctamente. Ya la corregí 😛 El guíon largo se lo come la página uwu no se por que lo vuelve punto =_= de igual forma se entiende. Y aquello de lúcido con astral, son mismas partes de lo que envuelve al desprendimiento astral y sus manifestaciones.

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