Capítulo 5: La Túnica en Llamas {La Zubstancia}

Capítulo  5

 

La túnica en llamas

 

“Y entonces la mujer de Lot miro atrás, a espaldas de él  y se volvió estatua de sal.”  GENESIS 19:26

 

La condición hipersalina con la que cuenta el Mar Muerto, es una característica muy especial y única para este lugar, dado a que con tal concentración de sodio no se pueden desarrollar gran cantidad de seres vivos macroscópicos dentro de su superficie, al menos las bacterias del dominio Archaea que son de los grupos Halófilos extremos, los cuales llegan a resistir los ambientes con alta salinidad, tal como las aguas del Mar Muerto, además de que existen un tipo de  pequeños crustáceos braquiópodos llamados artemias, quienes han desarrollado gran habilidad para evadir a depredadores, pues el simple indicio de vivir en lugares con alta salinidad le da gran pauta para no tener este tipo de inconvenientes. Esto podría suponer que el mar no está del todo muerto pero es claro observar que es un mar único entre todos los demás, aunque sí somos más específicos, este llega a ser un lago endorreico salado, esta última condición le otorga su nombre común.

 

La embarcación del equipo de expedición de la chica Alicia Zimmer, este llegaba a estar muy equipado con lo mejor de cámaras subacuáticas y hasta con dos submarinos a control remoto para lograr tener una mejor y más segura exploración del manto submarino del Mar Muerto, el cual poseía una profundidad de 150 metros en el lugar en donde se habían encontrado los restos flotantes de artilugios ancestrales.

Angus River se empezaba a vincular con los integrantes del equipo para que de alguna manera pudiera tener una convivencia con ellos y así obtuviese ayuda de parte de ellos si la situación de sus investigaciones lo ameritaba.

Por lo que para él le pareció muy amigable un viejo profesor de 56 años llamado Henry Paterson, el cual enseñaba Historia Natural en la Universidad de Cambridge. Aunque el señor Henry tuviese una preparación muy especial para correlacionar datos naturales con la arqueología y su posible relación con el desarrollo de las poblaciones con respecto a su estilo de vida, alimentación y convivencia con otros seres vivos, este se miraba sereno y tranquilo simplemente era una persona que transmitía sabiduría de una forma apacible. El señor Patterson poseía una barba canosa que le cubría gran parte de su cara, aunque estuviese calvo de su cabeza. Sus arrugas se notaban en su rostro y poseía lentes. Este iba vestido con un traje de expedición color beige y unas botines color café.

Para Angus le pareció muy interesante la charla que tuvo con él, sobre  una de las causas de que la civilización Sumeria desapareciera, por lo que este lo relacionaba con una serie de conflictos con la población de aquellos tiempos y sobre una esclavitud sumamente decadente en ese territorio, cosa que llegaba a ser un factor importante  para desencadenar conflictos con la población en general, más sobre aquellos tiempos en donde la calidad de vida era sumamente deplorable.

Cuando Angus llego a tener confianza sobre la plática con el amigable profesor este le llego a preguntar sobre un tema sensacionalista, el cual era sobre la posible intervención de seres de otros planetas sobre el desarrollo de civilizaciones como la Sumeria, en especial con los seres llamados Anunnakis los cuales según por teorías y suposiciones del escritor y pseudocientífico Zacharia Sitchin, estos habían llegado como dioses del cielo y habían modificado genéticamente a los antiguos homínidos para trabajar de forma más eficiente en una serie de minas donde extraían oro para su raza.

Al notar el rumbo que tomaba la conversación, el señor Henry llegó a verlo con una mirada incrédula diciéndole que los artículos e investigaciones de ese escritor, eran sumamente pseudocientíficas y por ende simplemente habían ocasiones en donde no se debía que dejar volar mucho la imaginación. Estos empezaron a reír como dos buenos amigos, mientras aún seguían dentro de la cabina del pequeño navío que medía 15 metros de largo por 6 de ancho. Este era de color blanco y poseía unas largas velas que también le servían de impulso. Los dos caminaron hacia la barandilla que estaba a babor y escudriñaron el área del mar donde ahora se adentraban.

Aunque por un momento el profesor se quedó observando como el agua se tornaba más oscura en la zona en donde entraban por lo que  él supo que ya estaban cerca de la zona de trabajo. Al final el profesor quedó observando a Angus y le agarró el hombro mientras le decía “Hay cosas en este mundo que no debemos conocer con mucha certeza…”.

 

─  ¡Hemos llegado!

Gritó Alicia ante el par de caballeros que aún seguían debatiendo sobre las locas teorías que se vinculaban a la antigua Sumeria.

─ Vaya, estoy muy emocionado por saber que encontraremos en las profundidades de este lugar.

Comentó Angus con entusiasmo, volteando a ver a su amiga.

─ Espero y encontremos algo, siempre y cuando no sean “antiguos astronautas”.

Repuso de forma burlona el profesor Henry, mirando con humor a River.

─  ¡Oh , vaya, dejemos esos temas ya¡ ─  expresó Angus , mientras se reía un poco, sobre el tema  aunque muy dentro de sí mismo, este llegaba a creer ciegamente en antiguas civilizaciones avanzadas .

Cuando ellos llegaron a estar cerca de la segunda embarcación del equipo, estos lograron observar muy sorprendidos como del mar empezaban a sacar montículos de restos de mármol y uno que otro bloque de en forma de cubos mineralizados con materiales especiales. El segundo barco, era de una apariencia similar al primer navío, solamente que este no poseía velas. Finalmente burbujas empezaron a salir a la superficie y vieron como el submarino robótico empezaba a sacar tres tablillas de un tamaño aproximado de 40×60 cm las cuales se miraban hechos de un material resistente, el cual tenía incrustaciones de metales raros y un sinfín de simbologías cuneiformes extrañas, a la vez que estaba cubierta por una especie de alga oscura.

Al ver aquello, Angus llego a impacientarse y antes de que llegaran a poner el puente entre embarcaciones, este brincó directamente hacia la otra embarcación para dirigirse lo más antes posible al lugar donde colocaban las muestras antiguas que recuperaban del manto acuático.

─ ¡Oiga espere, tenga cuidado con esas tablillas!

Exclamó uno de los jefes de operación de complexión robusta  con los que trabajaba la chica Alicia.

─ ¡Si, si!  Tendré sumo cuidado con estas bellezas.

Respondió Angus mientras inspeccionaba las tablillas extrañas con mucha curiosidad y delicadeza.

─ Oye hermano, tranquilo con tus impulsos, no vayas a romper esos objetos. Ya sabes lo que dicen, “A manos de impacientes, las cosas pueden salir mal.”

Comentó Marcos de forma sarcástica, mientras se colocaba un poco de protector solar en sus brazos.

─ Claro que tendré cuidado, no soy un niño para no tomar los debidos cuidados para tan valiosos restos arqueológicos.

Por un momento el entusiasta Angus intentaba de entender el significado de algunas de las frases que se formaban con el lenguaje cuneiforme que poseía una de las tablas, pero tal significado no tenía nada coherente  pues lo que él podría traducir eran palabras como “expansión”, “corderos “ y “ ciervo”, aunque no estaba totalmente seguro de que tal interpretación fuera certera, dado a la forma de los variados símbolos.

Pero más allá de que  tales palabras no tuviesen una relación exacta, esto era lo único que lograba entender el optimista de Angus, por lo que   sus ojos llegaban a brillar ante tal majestuoso descubrimiento.

─  ¡Vaya que tienen mucho parecido a tablillas sumerias!

Comentó Angus agarrando una de las grandes tabillas con las dos manos y observándolas con asombro.

─ Pues… la verdad es que sí, pero… ¿De qué manera unas tablillas como estas pudiesen  encontrarse por aquí, en este lugar tan desolado y salado?

Preguntó el profesor Henry con una mirada de curiosidad y sana ignorancia.

─ Bueno esa pregunta es muy buena y creo que no tengo idea de como puede ser posible esto, lo único que llego a creer es que esto es un gran descubrimiento y es necesario empezar a analizar los restos encontrados con carbono 14 para conocer la datación y demás datos.

Explicaba Angus decidido, mientras colocaba la extraña tabilla sobre una mesa de metal. Este a la vez sacaba una lupa electrónica e inspeccionaba al objeto con cautela, acercando el zoom hacia los contornos de los símbolos.

Cuando empezaron a analizar con profundidad las interesantes tablillas, todos llegaron a asombrarse sobre el peso que estas poseían, pues dado a su composición de mármol y con incrustaciones de metales estas tenían un peso que no repasaba el Kilogramo. En el transcurso de la tarde, los miembros del equipo siguieron recolectando escombros sobrantes y al caer la noche, las dos embarcaciones empezaron a regresar hacia la costa para seguir las investigaciones de las muestras descubiertas con una mayor objetividad, llegando así a regresar con un botín de un tesoro ancestral.

Alicia se miraba muy feliz al observar como Angus se enfocaba en estudiar las piezas encontradas, por lo que una pequeña atracción hacia su compañero empezaba a formarse dentro de su imaginación, cosa que la hacía menear su cabeza, tratando de evadir tales pensamientos.

Al caer la noche, todos se fueron a sus camarotes a descansar mientras que Angus se quedó en su escritorio frente al estereoscopio, analizando pequeños fragmentos de escombros. Al pasar las horas, él se llegó a quedar rendido durmiendo sobre un montículo de libros de simbología y pictografía antigua, libros que le ayudarían a encontrar las referencias necesarias para encontrar el significado de las inscripciones enigmáticas que poseían las peculiares tablillas.

Pero algo extraño empezaba a soñar el joven Angus River, pues cuando entró en un profundo sueño dentro de su mundo onírico, este se llegó a encontrar en un lugar muy tétrico. Tal lugar era un campo árido y con grandes montañas en el horizonte,  las nubes se movían rápidamente en un cielo anaranjado y desolado, alrededor de donde estaba sé encontró  con construcciones megalíticas, algunas en forma de obeliscos y otras en forma de grandes bloques que se iban acomodando como escalones antiguos parecidos a los restos de los gigantescos pilares de piedra de las construcciones antiguas de Baalbek del  Líbano.

El joven empezaba a caminar entre todos esos lugares, observando cada estructura con asombro tal como si no estuviese consciente de que fuera un sueño, pero en un instante  una gran  puerta de piedra oscura gigante se abrió frente a él, en donde apareció la horma de un extraño sujeto de dos metros y  con una  larga túnica negra que le cubría todo el cuerpo, en lo que debería ser su rostro  solamente se podía observar a  dos ojos luminosos que de alguna manera le quedaba observando directamente al alma del pequeño arqueólogo. Al ver a aquel ser,  Angus llegó a sentirse preocupado, con un miedo horrible y este  llegaba a sentir como su corazón se aceleraba muy rápido, poco a poco escuchaba los cabalgantes latidos de su corazón, tal como un metrónomo cardiaco,  tal como si una salvaje taquicardia se adueñara de su corazón.

Pero cuando todo no podría ir mucho peor, el sujeto empezó a caminar hacia donde se hallaba Angus, al notar esto, el chico quiso moverse de donde estaba, pero no lograba gesticular ningún movimiento, él aún se mantenía parado en aquel sitio, observando de frente a su espectral compañero onírico. El ser siguió caminando, y sus pasos se escuchaban secos con un largo eco resonando en todo el lugar, este se acercó lo más que pudo a Rivers  y de modo muy profundo le expreso unas palabras en algún extraño idioma, pero que muy dentro de su inconsciente de Angus este podía entender con facilidad; Habéis encontrado nuestro Tesoro …”

Después de mencionar esto el ente llegó a desaparecer dejando al pobre Angus  encima de una formación de escombros con una vista muy singular, pues lo que suponía antes un ambiente de proporciones megalíticas, ahora se hallaba en frente de una ciudad envuelta en llamas, en donde gritos se desprendían de cada rincón y las sirenas de ambulancias tocaban de forma muy rítmica ante toda la ciudad envuelta en fuego y pánico. Un gran edificio apareció a unos metros de él de forma fantasmagórica y en la cima de este, se logró apreciar la forma de aquel ser gigante que había visto, solamente que ahora su túnica negra se consumía con un fuego azul y silente. Un terror dentro de Angus empezó a manifestarse, tal como si aquello que vislumbraba se tratase de una sentencia de muerte. La túnica se desvaneció con el fuego azul, dejándose llevar por el viento, tras desaparecer, el edificio lo hizo de la misma manera. Dejando a la misma ciudad envuelta en llamas rojas y anaranjadas.

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Al ver todo aquello, el pobre Angus llegó a ver sus manos y sintió como un escalofrió subía por todo su cuerpo, pues algo extraño salía de su espalda y se movía como un frío tentáculo con una punta de aguijón que surcó el hombro del joven hasta quedar a una pequeña distancia de su vista…

Esto ultimó causó que Angus se despertara de su pesadilla y se diera cuenta a tiempo de que todo aquello era simplemente un desvarío de su imaginación dentro de una horrible pesadilla. Este se dirigió al baño y se lavó la cara la cual se encontraba empapada de sudor frío.

Mientras el joven arqueólogo se secaba y se dirigía a su camarote a descansar, por encima de la mesa de trabajo una tablilla de las que estaba inspeccionando River se llegaba a visualizar como esta se ponía de color translucido y miles fibrillas alargadas y serpenteantes se denotaban en su estructura con una forma de diminutas  de serpientes dentro de una estructura cristalina representado por las extrañas tabillas, luego de unos segundos esta  volvió a  quedar en su forma original de tabillas de mármol fortificadas con metales preciosos.

Angus se sentó en un pequeño sillón dentro del camarote y este encendió un cigarrillo. Él se quedó pensando el resto de la noche, sobre lo que había soñado, tratando de hallar alguna explicación sobre aquella visión tan catastrófica. ¿Acaso tendría algo que ver, el descubrimiento de aquellas tabillas que tenía ahora en su poder?, ¿O simplemente era una pequeña pesadilla ocasionada por el calor atosigante de aquel lugar?… Mucho especularía sobre aquello.

La noche transcurrió y Angus no pudo dormir.

Novela: La Zubstancia

Capítulo 5: La Túnica en Llamas

Autor: Ajedsus (2017)

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS / SAFE CREATIVE

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