CAPÍTULO 1: MONOLITOS {LA ZUBSTANCIA}

Capítulo 1

     

    Monolitos

 

“Siempre habrán historias enterradas tras los velos de las arenas del tiempo, en cada grano un imperio, en partícula un origen.”

 

El imponente sol irradiaba una gran cantidad de calor sobre los suelos arenosos de Giza. El viento corría de forma intempestiva y arremolinaba grandes torbellinos de arena sobre el árido desierto.  A lo lejos se observaba a las dunas serpentear como grandes serpientes, mientras que entre el neblinoso vapor de calor se lograba apreciar a las tres imponentes Pirámides alzándose como tres grandes puntas de flecha, dirigiendo sus puntas a la constelación de Orión, hogar  de sus antiguos constructores. En frente de ellas se miraba solemne la gran esfinge con su vista apuntando eternamente al este, donde sale el sol y  aguardando a la gran Necropolis, con ansias de volver a ver a sus dioses regresar de la muerte y erigirse nuevamente como supremos gobernantes de sus tierras muertas.

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En el horizonte, se podía notar poco a poco, como una columna de polvo se iba levantando tras  un jeep que se iba acercando más y más en la carretera. Dentro de ese jeep, se hallaba el  joven arqueólogo Angus River. Este  era un investigador de 26 años, con una estatura de 1.80 y con cabello castaño un poco largo, él vestía con su respectivo chaleco color café y portaba un pantalón de mezclilla azul, sobre su cabeza llevaba un sombrero de color negro y unas gafas oscuras. Él se dirigía hacia las grandes pirámides, para poder estudiar con más detenimiento los simbolismos que componían las distintas cámaras internas que contenían las tres pirámides, pues desde hacía tiempo, este intentaba correlacionar los distintos tipos de lenguajes con una lengua matriz, buscando entre los mitos de cada gran zona arqueológica, algún dato que le diera la pista para entender un origen humano y el método en que edificaron sus grandes monumentos.

El Jeep llego a una pequeña inmediación a unos cientos de metros de distancia respecto a las grandes pirámides. En aquel lugar,  lo esperaban dos viejos amigos de la Asociación de Arqueología de Cambrige, los cuales le acompañarían para observar a detalle las estructuras de las pirámides. Uno de ellos se llamaba Gerard Ward y era un estadounidense robusto de estatura media y con una pequeña barba en la quijada y el otro se llamaba Alherez Ninrod, el cual era un joven egipcio de tez morena y 1.70 de estatura, con cabello corto, que había estudiado junto a Rivers en sus viejos tiempos en el Instituto, pero que ahora tenía acceso autorizado para explorar tales áreas, gracias a sus relaciones con el gobierno Egipcio.

  • ¡ Ya era hora de que llegaras Angus!

Comentó Gerard, levantándose de una gran roca en donde se hallaba sentado.

  • Disculpen amigos, el tráfico para venir hacia acá llega a ser una odisea. Más sobre los pequeños disturbios que halle en medio de la ciudad. — respondió Rivers, caminando hacia los chicos, mientras se quitaba su gorro y se echaba aire con ella, para disipar el calor que gobernaba más y más. — Y entonces… ¿ya está todo listo para ingresar a las cámaras subterráneas verdad?
  • Claro que sí amigo mío, ya he movido los permisos concernientes para acceder a las cámaras secretas dentro de la pirámide de Kefren. El Instituto de Alejandría ha sido muy amable en ayudare en tramitar los papeleos en la Republica. ¡Debiste haber visto, las grandes colas y los cientos de preguntas a las que fui sometido para obtener el permiso! Fueron demasiados y hasta me crearon más interrogantes de las que llevaba conmigo. — agregó Ninrod al par de chicos, mientras sacaba su ánfora de agua y la llevaba a su boca para dar un gran trago.
  • ¿Me das un poco? — pidió Rivers observando a su amigo.

 

  • Claro que sí , toma lo que quieras.

 

  • Muchas gracias. Entre tanto apuro, me he olvidado mi botella de agua en el hotel. — el arqueólogo sujeto la ánfora y tomo el vital líquido, a la vez que observaba de reojo a los chicos — Entonces en marcha colegas, hay que registrar bien este lugar.

 

Tras decir aquello, los chicos se trasladaron caminando hacia la gran pirámide de Kefren. La cual entre la pirámide de Micerino y Keops, llegaba a ser una de las más estudiadas en aquel tiempo. Donde el descubrimiento de nuevos jeroglíficos ocultos en cámaras subterráneas, había atraído la atención de aquellos arqueólogos.

 

  • Es increíble que hace miles de años se halla construido una pirámide de tan grandes proporciones, aún sigue siendo para mí un misterio del cómo pudieron edificarla con los materiales rudimentarios de aquellos tiempos.

Preguntó de forma intrigada Angus, mientras caminaba entre montículos de escombros de viejas excavaciones en los alrededores del sitio.

  • Tienes razón amigo. Aún para mi pueblo, sigue siendo un enigma. Mis queridos abuelos, que en paz descansen, me decían que tales pirámides habían sido construidas por dioses venidos del cielo y que simplemente los faraones habían retomado aquellos parajes, cuando el lugar yacía en las ruinas, modificándolas para parecer construidas por ellos mismos. Tales historias, me dejaban alucinado cuando tenía siete años, pero aún no me cabe en la mente, como la historia contemporánea, aún sigue postulando que esta fue edificada por seres humanos. Más allá de que las grandes dinastías hallan durados siglos gobernando, no creo que con los materiales de aquel tiempo se hallan logrado construir tan magnificas estructuras…

Explicó Alharez de forma atenta ante sus amigos, mientras con su mano les indicaba el camino para llegar a la parte de la pirámide donde se lograría entrar dentro de esta.

  • En el Antiguo Egipto, se hablaba de los dioses como Horus y Seth, quienes tenían apariencia humanoide, solo que Horus poseía una cabeza de halcón y Seth con una trompa como un oso hormiguero. Estos dentro de la mitología se habían debatido entre batallas para liderar a Egipto, además por sus graves ofensas personales. Más allá de eso, la lucha del bien y del mal se representaban con ellos. No cabe duda, que los dioses tenían formas peculiares de representarse, mencionando también la forma de Anubis con la cabeza de un chacal. Desde el punto de vista esotérico, tales representaciones daban a entender simbolismos arcanos, pero más allá de eso, creo que ese tipo de personificaciones tenían un papel más morfológico de lo que se podría creer.

Comentó Gerard, interesado en la plática y demostrando sus conocimientos en ámbitos ocultos. Este a la vez ayudaba a River a bajar de unos bloques de piedra, el cual los dirigía a la parte de la base de la pirámide, en donde se hallaba la angosta entrada para las cámaras subterráneas.

  • Tienes razón Gerard. Ese tipo de personificaciones eran muy peculiares. Y ciertamente, se le dan simbolismos esotéricos. Pero eso no quita que sean sospechosos y de que la posible forma de estos seres en carne propia queda siempre como una posibilidad
  • Muy bien chicos, a partir de aquí tenemos que irnos sujetando de estas cuerdas a los lados de los escalones, ya que se han estado remodelando las estacas de seguridad en las profundidades, pero en ocasiones por los temblores constantes que se han desarrollado desde hace algunos años, la estructura de la pirámide llega a ser inestable, por lo que algunas estacas de seguridad han caído. Más allá de eso, coloquen sus linternas en sus cabezas para que iluminen todo el trayecto.

Repuso jovial  Ninrod a sus amigos, los cuales empezaron a bajar poco a poco sobre aquellos pasadizos angostos de la gran pirámide. Estos miraban intrigados a los jeroglíficos que se iban dibujando en todo el trayecto en las paredes, las cuales aún tras conocer un poco de egiptología, los símbolos seguían siendo de muy distinto significado, todos variando según la posición de los símbolos.

Los pasajes llegaban a variar desde  estrechos pasillos  cuadrangulares en donde se era muy difícil  pasar, hasta algunas en donde las laterales llegaban a estar muy anchas, mientras se elevaba un  canal respiradero en las alturas. La oscuridad dominaba en todo el lugar y un extraño olor a incienso se llegaba a respirar, aunque en trayectos, la corriente de aire era muy escasa y se necesitaba tomar un poco de respiraderos portátiles de O2 que llevaban consigo los arqueólogos.

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Era inevitable no observar con detenimiento los distintos simbolismos que adornaban las paredes de aquellas cámaras en la gran pirámide de Kefren, pues gran parte de estas daban a entender pasajes de la historia antigua de Egipto y hasta daban datos de los vestigios de su creación. Los jeroglíficos variaban desde pequeñas aves, humanos, pequeñas líneas y hasta ojos, gran variedad de estos símbolos estaban dispersos en todas las paredes, variando de forma y posición, cosa que ampliaba la enigmática historia transcrita en todo su interior y los mensajes que estarían representados en ellos.

  • Es algo maravilloso el estar aquí dentro, observando toda esta gran gama de símbolos que nos otorga las grandes pirámides. Y en especial la pirámide de Kefren, que aunque parezca la más grande, no lo es en comparación a la estructura de Keops.

Comentó de forma sensata Angus, dando gala de sus conocimientos y  tocando el relieve de algunos jeroglíficos tatuados en la pared.

  • Tienes razón amigo. En comparación con Micerino y Keops, Kefren llega a estar a una altura intermedia, aunque a simple vista parezca ser la más grande pirámide. Esto es posible dado a que la pirámide se halla sobre una elevación más alta sobre la meseta en donde fue construida. Más allá de estos datos, me sigue pareciendo admirable el trabajo que hizo esa cultura para transcribir tan delicados símbolos. ¿Pueden imaginar que métodos llegaron a utilizar para trazar tan delimitadas líneas en las rocas calizas? Sin duda habría sido un desafío.

Preguntó intrigado Gerard, el cual levantaba la ceja en forma de interrogante al observar los distintos simbolismos en toda la cámara en donde se hallaba explorando. Momento en el cual su amigo Alherez le respondió;

  • Tal vez lo que hicieron, es utilizar algún tipo de laser o técnica avanzada. ¿No lo creen?

Al momento de escuchar tal frase de su  curioso compañero egipcio, los dos chicos americanos voltearon a ver a su amigo y lo miraron con incredulidad, segundos en donde luego comenzaron a reír, tomando tal asimilación como una completa tontería.

  • Eso sería imposible Ninrod. No creo que en esa época, hubiesen tenido algo parecido. Además es una completa locura, imagínate que el profesor Patterson te escuchará decir aquello, simplemente te regresaría a los viejos tiempos en el Instituto. — contestó Angus burlonamente, soltando una pequeña risa que provocó un eco en todo el lugar.
  • Sin duda una locura… aunque el especular sobre todo esto, lo sigue siendo. Simplemente uno no puede dejar volar su imaginación. Estas estructuras tienen una exactitud geométrica sin igual, además de la curvatura perfecta de sus variados símbolos. Mucho menos me explico, como se lograron forjar los canales de respiración que logran hallarse en los vértices de algunas cámaras. ¿Aún hay gente que cree que esto pudo crearse con poleas, múltiples rampas y cilindros de madera? Más bien tengo la teoría de que fue creada con una tecnología aún desconocida por nosotros, por técnicas que si las conociéramos no las comprenderíamos. Sin duda un completo enigma.

Dijo Alherez, levantando un pequeño objeto del suelo, el cual tenía la forma de un pequeño cubo de mármol, pero que tenía incrustado en su estructuras pequeñas piedras preciosas en forma de triángulos. Él llego a observar como a lo lejos de donde se hallaba, se encontraba una pequeña pendiente, en donde al fondo se hallaba una pequeña abertura con la forma cuadrangular. Esta abertura era angosta y se necesitaba entrar dentro de ella para poder alcanzar aquel hueco que era iluminado por un pequeño haz de su lámpara en su casco.  Este se alejó un poco de sus compañeros, dejándolos platicando sobre sus variadas teorías y se dirigió a donde se hallaba tal abertura.

Mientras caminaba, este llegaba a pisar algunos escombros que habían caído de las paredes de la pirámide y las cuales también estaban plegadas de jeroglíficos interesantes. Así que él llego a tal lugar y se subió a un pequeño bloque de piedra para acceder a tal agujero, en donde poco a poco se fue deslizando para finalmente hallarse frente al hueco cuadrangular. El observo con detenimiento el pequeño cubo que hallo tirado en el suelo y con curiosidad se dio cuenta que este cabía perfectamente en aquel espacio, por lo que él dirigió la pieza hacia el hueco y la sumió con delicadeza hasta que la pieza quedo anclada al espacio de forma perfecta, tras hacer esto, un pequeño “clack” de sonido hueco y áspero llego a sonar y un sonido aún más estructurado y pesado fue escuchándose de las inmediaciones de aquella cámara subterránea.

  • ¡Ninrod! ¿Dónde estás? ¿Has escuchado eso?

Grito Gerard alarmado, observando hacia todas direcciones buscando su amigo y al origen de tales sonidos.

  • ¡Aquí est….. gos!

Exclamo de forma alarmada el egipcio. Momento en el cual llego a ser succionado por una pequeña compuerta que se había abierto en aquel lugar angosto en donde se había metido. Este cayó de forma súbita sobre un complejo de pasadizos que lo transportaban a decenas de metros más abajo  de las cámaras subterráneas. El trayecto termino y este llegó a caer sobre un lugar en donde se hallaba una gran cantidad de arena en su superficie. Su casco con su linterna salió disparada de su cabeza y cayo a unos metros de él. Ninrod, se sentía adolorido por aquel golpe y se acariciaba sus glúteos para aliviar el dolor de la caída. Así él, se acercó poco a poco en donde se encontraba la linterna de su casco y lo levantó. Al hacer esto, él llego a enfocar su mirada hacia adelante y pudo darse la sorpresa que se hallaba en una cámara infraterranea muy debajo de las subterráneas. El ancho de tal sala debía de ser de 20 metros de ancho, 25 de largo y unos 10  metros de altura.  Tras caminar un poco, él pudo percatarse de que a unos cinco metros de distancia, se lograba apreciar como tres pequeños monolitos se alzaban a aproximadamente seis metros de distancia de él, los cuales estaban dispuestos paralelamente unos de otros y con una altura aproximada de 15 metros y una anchura de 4 metros cada uno. Él se fue acercando poco a poco con la boca abierta y dirigió su mirada palpitante hacia los monolitos en forma de grandes obeliscos de color negro, los cuales hacían brillar sus cientos de símbolos extraños tatuados en toda su estructura. Al acercarse, el pudo notar que en la punta de tales obeliscos se hallaba una especie de diamante que apuntaba al techo, el cual se lograba observar que poseía una serie de tres canales con un revestimiento de algún raro cristal. Ninrod apuntó su lámpara hacia uno de los diamantes y pudo notar que uno los pequeños haces de luz que lograron tocarlo, emitieron una luz aún más potente de la que había tocado al prisma y proyecto una luz en todo el complejo, dando a conocer, parte de la gran cámara infraterranea, mostrando por un pequeño momento, todo lo que adornaba al complejo, observándose grandes columnas de mármol sosteniendo el techo y gran cantidad de escalones que se iban alzando hacia los lados, formando una especie de plataforma  en donde se hallaba Ninrod junto a los tres monolitos.

Por un momento él llego a sentir que se hallaba frente a un gran descubrimiento, motivo por el cual, mostro un brillo en sus ojos y sus pequeñas gafas se habían empapado de vapor por su respiración agitada, dado a que llegaba a respirar aún más de prisa con su respirador portátil, por la falta de oxigenación en aquel lugar.

A lo lejos, él empezó a escuchar unos pequeños susurros, que poco a poco se fueron transformando en gritos:

—¡Ninrod! ¿Te encuentras bien?.

Grito un Angus, en la lejanía.

  • ¡Si amigos, me encuentro bien! No se preocupen… deberían de ver lo que estoy observando por aquí… ¡Es asombroso!

Exclamo con voz alta el pequeño egipcio, el cual observaba como del pasadizo de donde había caído, una pequeña cuerda iba bajando poco a poco.

  • ¡¿En serio?… te mandaremos una cuerda para que puedas subir amigo!
  • ¡No quiero subir aún! Déjenme unos minutos para tomar algunas fotos. — grito con entusiasmo Ninrod, mientras se desplazaba sobre la arena, buscando una pequeña mochila que traía consigo y que la había dejado donde
  • ¡¿Si?! Está bien, pero ten cuidado. No podemos bajar porque haremos fuerza para sostener bien la cuerda. ¡Apúrate por favor. En otra ocasión vendremos a verificar bien esto!

Aviso  con fuerza Gerard, hacia el gran hueco que se habría abierto, y donde había caído Ninrod. Angus lo observó con preocupación y le preguntó.

  • ¿Crees que sea buena idea dejar a ese pequeño loco ahí? ¿Y si no está bien y se golpeó la cabeza?
  • No creo Angus… conozco bien a ese bastardo y se ha dado golpes más fuertes al caer desde otros lugares, como cuando visitamos las ruinas de Palenque en México y este se levantó y siguió su camino, solo tuvo una pequeña jaqueca al soportar el calor de ese lugar. Aquí hace un calor del demonio y aún así, ama a su país. No creo que un pequeño golpe, le saque más tornillos de los que ya no tiene. Esperemos un poco y haber que consigue Nin.

Angus lo observó y solo asintió, mientras apretaba sus dientes y observaba al oscuro fondo del pasadizo en donde ya no llegaba luz y se precipitaba a una dobladura tipo tobogán.

El pequeño Alherez, llegaba a tomar su Tablet electrónica y fotografiaba a todo el lugar con destellos de su flash  que iluminaba gran parte del área a la cual fotografiaba. En aquellas paredes, se observaban jeroglíficos muy distintos a los cuales se acostumbra observar. A lo lejos de la pared izquierda, pudo notar como se miraba a un tipo de humanoide trazado en la gran pared de piedra color cobre, con la forma de un faraón pero con la cabeza alargada, sentado sobre un gran trono. Pero en la pared de la derecha, se observaba una imagen similar, pero con el humanoide incrustado de pequeños látigos saliendo de su espalda. La figura denotaba a un ser, con las manos y pies extendidos, con la cabeza normal como un ser humano, pero con esa especie de cabellos o hilos saliendo por detrás. Alrededor de este dibujo, se hallaban gran cantidad de símbolos raros.

Ninrod se empezaba a estremecer poco a poco, a cada fotografía que daba. Sentía un pequeño escalofrío al estar en aquel lugar solo y sin saber realmente en donde se hallaba. Ningún egiptólogo había descrito un tipo de cámara de ese tipo y mucho menos conocía si ese lugar poseía algún sistema de trampas que lo haría morir sin escapatoria. Tomo las últimas fotografías a los monolitos y pudo notar que los símbolos que observaba, le recordaban a algunos que había visto en Pakistan en una serie de construcciones dentro de la zona arqueológica Mohenjo Daro, donde existían algunos símbolos cuneiformes de variadas formas y figuras. Él tuvo un pequeño presentimiento al pensar en aquello, pues recordó que tropas americanas habían aislado todas las tabillas que se encontraban en aquel lugar, dado a que poseía información clasificada y que no debía descifrarse por ningún motivo. Tal recuerdo, le erizo la piel y le hizo tragar un poco de saliva. Sin duda se hallaba con el vestigio de algo nuevo e inusual. Se encontraba frente a monolitos nunca antes vistos y ante unos jeroglíficos ajenos a los egipcios… todo lo remontaba a ideas locas en su cabeza… hasta que llego a susurrar una frase en su dialecto egipcio, diciendo “El idioma de los dioses…”

Tras decir aquello, una serie de susurros empezaron a escucharse en aquella cámara y un tipo de cascabeleo y sonidos de aleteo de alas de langostas comenzaban a oírse más y más. Tal ruido asusto a Ninrod y lo hizo resbalarse entre un montículo que se hallaba tras una obelisco, este se resbalo y terminó cerca de unos jarrones con forma extraña, con la misma forma del humanoide extraño, pero del cual pronto estalló y salieron escorpiones de su interior. El joven se levantó alarmado y corrió hacia donde se hallaba la soga que le habían lanzado sus amigos. Todo el área se llenaba de una vibración muy negativa y los ruidos aumentaban su frecuencia, hasta el grado de que hasta los monolitos vibraban con su intensidad, invocando algún tipo de trampa auditiva que poco a poco comenzaba a mermar la capacidad cognitiva de Ninrod.

El corrió todo lo que pudo y se abrocho su mochila. Momento en el cual jalo la cuerda y exclamo “!Amigos, ya subiré. Ayúdenme por favor! “  Tras decir aquello, Ninrod, se sujeto fuerte de la soga, y poco a poco esta fue subiendo por la pendiente.

El chico bajo la mirada y pudo notar que la oscuridad del lugar aumentaba más y más, tal como si un aura sobrenatural hubiera despertado y no quisiera que él y ellos estuvieran ahí.  Al mismo tiempo que la arena que se hallaba en el suelo, comenzaba a moverse como una extensa manta de trapo, ondeando como olas de agua, pero con evidentes granos de arenas serpenteantes y malsanos.

Los chicos, utilizaban todas sus fuerzas para jalar de la soga y pudieran salvar a su amigo de un aislamiento total en aquella cámara subterránea a la cual había caído. Por lo que ambos sudaban a montones y se les dificultaba respirar, mucho más por el esfuerzo físico al cual llegaba a estar sometidos. Tras unos minutos, la cuerda había subido gran parte de su largo, hasta que un bulto lograba verse subiendo por la pendiente. Este empezaba a impulsarse con sus piernas y cada vez se acercaba más a la salida. Tras un poco más de fuerza, el pequeño Ninrod pudo subir a la cámara superficial, dejando atrás la endemoniada cámara infraterranea.

Al salir abrazo a sus dos amigos y empezó a llorar como un pequeño niño.

  • No saben el terror … que sentí allá abajo chicos.

Dijo Ninrod, gesticulando sus palabras con miedo.

  • Para empezar tu quisiste quedarte más tiempo ahí amigo. Pero descuida ya paso. — comentó Gerard regañando a su amigo, pero abrazándolo y acariciando su cabeza. — Es hora de irnos compañeros. Hay que tomar un poco de aire fresco, aquí cada vez se siente más pesado el ambiente.
  • Tienes razón. ¡Vámonos!

Tras decir aquello. Los tres arqueólogos salieron de aquel lugar. Llevando consigo algunas tabillas que habían encontrado en el lugar y una que otra pieza de vasijas que abundaban en tal lugares, restos de pasados saqueos a la pirámide.

Cuando los tres chicos estuvieron fuera de la pirámide de Kefren, estos se sentaron sobre unos grandes bloques cerca de la pirámide en el lado donde pegaba una sombra. Pero tan pronto ellos empezaban a relajarse, la tierra empezó a temblar y las pirámides lograron notarse como vibraban de forma extraña. Movimiento del cual, estas se desquebrajaron un poco y tiraron grandes bloques de piedra de su estructura. Los tres chicos se levantaron de su lugar y corrieron lejos de Kefren, tras alejarse a una corta distancia de 15 metros, lograron escuchar como la tierra se acomodaba y un grave crujido pesado resonaba en todo el lugar, instante en donde la gran pirámide de Kefren, llego a hundirse un poco, quedando a la misma altura que su padre Keops.

—Ya ves Angus. Ahora las tres pirámides son del mismo tamaño.

Comentó Ninrod, sonriente pero temblando por lo que había sucedido. Después de escuchar aquello, los dos chicos se empezaron a reír y se sintieron dichosos de estar afuera de la pirámide. Todo aquello significaba que ellos serían los últimos habrían visto la entrada a las cámaras subterráneas, pues en donde se había hallado la entrada en la base principal, ahora esta se sepultaba por la arena una vez más… ahora tal vez para siempre.

 

Novela: La Zubstancia (2016)

Capítulo 1: Monolitos

Autor: Ajedsus

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